¿Por qué los ciegos no debemos mirar de cerca?: Evgen Bavčar

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El FinancieroEl periodista Sergio Raúl López conversó con el filósofo y fotógrafo esloveno-francés Evgen Bavčar sobre las figuras míticas de Edipo y Antígona, la oscuridad, el tacto como mirar de cerca y la tridimensionalidad fotográfica. La entrevista fue publicada en el diario mexicano El Financiero el lunes 5 de julio de 2010.










¿Por qué los ciegos no debemos mirar de cerca?: Evgen Bavcar
Sergio Raúl López
Lunes, 5 de julio de 2010

Honoris Causa para el fotógrafo esloveno-francés.

Un tamborileo incesante acompaña la conversación de Evgen Bavcar. Más que musical, el movimiento de sus dedos resulta rítmico, andante más que veloz, apagándose por momentos para retornar después, incesante. Al conversar, este filósofo esloveno produce la sensación de mirarle a uno, de escudriñarle y descubrir a su interlocutor. No importa saberlo ciego.

Una negra pupila le cuelga de la solapa. Es un pequeño espejo, que le permite, al menos, reflejar la realidad de su mundo interno, pletórico de imágenes y visiones sobre un mundo tridimensional del que poco percibimos los humanos en general, tan limitados físicamente. También, en su saco porta un broche metálico con su nombre en braile. Un alto sombrero negro y una bufanda roja completan el atuendo de este hombre tan irrepetible, tan provocador respecto de las convenciones sociales.

Venido al mundo en 1946, en la vieja Yugoslavia, en un pueblo cercano a Venecia, nació con visión, pero un par de accidentes, uno debido a un ramalazo a los 11 años y, meses después, el otro, por una mina abandonada, le dejaron completamente ciego. No obstante, aprendió a manejar en motocicleta y a tirar del fusil "como hacen todos los niños de esa edad", para luego ser el primer profesor ciego -de geografía, curiosamente- en el liceo en que estudió. Más tarde, en la Universidad de Liubliana, estudió filosofía e historia, teniendo como compañero al reconocido psicoanalista Slavoj Zizek, para acabar doctorándose en estética en la Universidad de París, ciudad en la que estableció su residencia.
Es decir que su ceguera no le ha resultado una limitación definitiva, al grado que se ha concedido el deseo de pilotear una avioneta sin copiloto, recibiendo únicamente indicaciones por radio. Tampoco le impidió convertirse en investigador del Instituto Nacional de la Investigación Científica desde los 30 años y tampoco ser autor de libros como Le voyeur absolu (París, 1992), Les tentes démontées (París, 1994), Engel unter dem Berg (Berlín, 1996) y L'inaccessible étoile (Berlín, 1996).

Pero la actividad que mayores desafíos presupone para la sociedad contemporánea es que haya abrazado la fotografía. Bavcar tomó su primera cámara cuando adolescente -a cuatro años de su ceguera- para fotografíar a su novia, empero, montó su primera exposición en un club parisino de jazz a la edad de 41, y ya un año más tarde, en 1988, fue nombrado el Fotógrafo Oficial del Mes de la Fotografía en París por Jean-Claude Lemagny, y sus trabajos han conformado más de cien exposiciones internacionales a la fecha.

Una de las más recientes habita la colectiva internacional La mirada invisible, que permanecerá abierta hasta agosto en el Centro de la Imagen (Plaza de la Ciudadela 2, Centro Histórico de la Ciudad de México) y le permitió trasladarse en un largo y, dice él, caótico -pues la azafata afirmó que corrían por una ruta poco convencional, que le mantuvo preocupado- viaje aéreo al país para dictar un doblete de conferencias magistrales en el coloquio del mismo nombre, organizado por 17, Instituto de Estudios Críticos, que el sábado pasado le otorgó el doctorado Honoris Causa, pues su pensamiento y activismo ha sido una influencia definitiva para dicho centro.

-Usted afirma sentirse relacionado con la figura trágica de Edipo ya ciego y desterrado.
-Edipo significa el destino de todo el mundo. Pero ser ciego, simbólicamente, significa ser castrado. En la historia es un pecado que los ciegos puedan atreverse, aunque no tienen ninguna culpa. Yo prefiero decir que es un Edipo después de la culpa, para librarnos de esta carga histórica. Hay una historia de los ojos que no necesariamente relata el problema de Edipo, sino también de otras figuras míticas como Polifemo, Ulises o Tiresias, quien, este último, ve con el tercer ojo: el de la imaginación, e interpreta las palabras del Oráculo, lo que podría representar la primera relación psicoanalista arcaica. Además, la figura de Edipo es importante porque está ligada con Antígona, la primera figura de amor antes de Cristo, de amor por su padre, por la gente caída en el pecado, por todos los ángeles caídos, no solamente los pobres ciegos, sino toda la gente. Antígona no obedece a la institución, conduce a su padre ciego a Colona para encontrarle un lugar donde descansar y morir como todos los otros; lo hace una persona normal, no un padre condenado a la humillación sino una persona íntegra, que ha comprendido más que los otros, que ve más allá de lo visible, que ha comprendido la institución necesaria que es el incesto.

-En realidad, la cámara fotográfica es una cámara oscura, un objeto sin luz, aislado del exterior, en la que sólo por instantes penetra la imagen del mundo.
-La cámara fotográfica es una cámara oscura portátil, son las tinieblas que poseemos, es la oscuridad como nuestra propiedad privada, es la posibilidad que este pequeño tesoro de la necesaria ausencia de luz presupone para hacer otras imágenes. La cámara fotográfica no sólo es un objeto de la herencia cósmica que nos permite ver las estrellas, los puntos luminosos en la oscuridad general del cosmos, sino en la oscuridad de los hombres, en la oscuridad de la historia. Más que cámara es, un poco, la caverna de Platón.

-Usted escribió un poema llamado "Vista táctil" en el que afirma que no toca, sino mira de cerca.
-Cuando toco la mano de una mujer, este hecho siempre tiene una connotación erótica, pero si yo digo que miro de cerca esas mismas manos ya no la hay. ¿Por qué los ciegos no debemos mirar de cerca? ¿Por qué seremos siempre culpables del erotismo falso de los videntes? ¿Por qué se impone la noción del erotismo de los videntes sobre nosotros? Nosotros miramos de cerca, lo demás no es mi problema. Nunca he tocado a una mujer, siempre las he mirado de cerca. Y cambio la terminología para dar a los ciegos el estatuto que tienen: miran de cerca, no tocan. Los videntes tocan, pero no es mi problema su visión. El otro día miré de cerca el Moisés de Miguel Ángel, tuve que subir a una escalera para ver su cara, sus ojos, porque es muy grande. No lo he tocado, lo he mirado de cerca y parte de mi proyecto es que en los museos se pueden crear otras percepciones. Soy feliz cuando me dan acceso a las obras prohibidas, para conocerlas a mi manera.


Tridimensionalidad Fotográfica

Frecuentemente, las obras fotográficas de Evgen Bavcar aparecen con marcas blancas de letras escritas sobre la emulsión o con las huellas de las manos pasadas por encima de la impresión. Pero no por error, sino porque piensa mucho más allá de la hoja plana en que retrata la luz. Y esa reflexión le ha permitido explicarle a ciegos de nacimiento qué es una sombra, qué es el horizonte o qué son los colores.

-La fotografía es bidimensional incluso en su impresión, pero usted frecuentemente interviene en el proceso y manipula la emulsión.
-Un ciego no vive en un mundo plano, sino en uno tridimensional. Al menos hay un progreso cuando un ciego puede imaginarse qué es una sombra, pues solamente nosotros vivimos en un mundo tridimensional absoluto. Yo imagino en tres dimensiones. Todas las fotografías se realizan en un mundo tridimensional que deviene en bidimensional, ésta es la única paradoja de la fotografía. Pero si se entiende bien, en el camino puede entenderse cómo volver accesibles las fotos a los ciegos.

-El mundo es abierto, pero arrastramos muchas inercias ideológicas e imposiciones de pensamiento. ¿Qué ocurre en esta sociedad rodeada de imágenes planas?
-Yo pienso que las únicas personas que pueden ser críticas absolutamente de este mundo virtual son los ciegos, porque para nosotros si no hay una sustancia no representa una realidad material. Digo que si un cuerpo no da sombra, no existe. Naturalmente, en mi experiencia personal, estas sombras bidimensionales, en lo visual, han transformado a la oscuridad en volumen, en percepción tridimensional; pero hay otras percepciones tridimensionales que no conocemos porque hay otras realidades, siempre invisibles. Pensamos que vemos todo, pero en realidad vemos poco. La parte de lo invisible siempre es más grande que la visible.

-Hay que comprender, primero, que no sólo los ciegos poseen limitaciones sino la humanidad entera.
-Deberíamos pensar que todos somos un poco limitados, pero que estas diferencias necesitan abolirse para que exista otra forma de libertad, otra forma de aceptar las diferencias y de pensar el mundo más allá de las ideologías que todos conocemos. De una manera muy marxista afirmo que yo no soy ciego, sino un proletario de la visión que tiene interés histórico en cambiar este mundo que me convierte en eso. Es un principio de la percepción: el horizonte no se encuentra sobre los montes, sino en tu cabeza. Se necesita una teoría nueva, abierta, no un mundo cerrado o claustrofóbico, no un gueto universal, sino un mundo posible. (SRL)
 
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